viernes, 27 de agosto de 2010

VIOLENCIA PATRIMONIAL



Actualmente uno de los problemas más complejos, que tenemos todos salvadoreños es: la violencia. Violencia, que lamentablemente es generada en algunas ocasiones es: en los hogares salvadoreños, por diversas circunstancias evidentes y notorias para todos los salvadoreños.

Generalmente la mayor parte de ciudadanos salvadoreños, son: categóricos al manifestar que la situación caótica que vivimos es: por la incapacidad de gobernar de las pasadas y actual Administración Pública, lo cual es verídico, pero también es cierto, que la mayor parte de ciudadanos coadyuvamos, para generar violencia. Violencia intrafamiliar que se origina, crece y se diversifica en la sociedad. Y prueba de ello son: los problemas que se derivan de la desestructuración familiar, entre otros.

Si bien es cierto, que por mandato constitucional, el Estado es: el garante, de tutelar y garantizar bienes jurídicos como: el derecho vida, educación, trabajo,… por medio de las personas que tiene a cargo las directrices del país, es decir, el Gobierno en turno. Y por ende les corresponde, sacar a flote al país, que se está hundiendo en: en violencia, en términos generales. Pero de igual forma es responsabilidad de todos los ciudadanos coadyuvar, en la medida que podamos, y una de las formas sustanciales es: generando valores éticos, y sobre todo valores espirituales, independientemente a la denominación religiosa a la que pertenezcamos, empezando con nuestros hijos, vecinos y compañeros de trabajo.

Como es consabido, la violencia que generalmente la mayoría de los ciudadanos, están acostumbrados a escuchar por medio de los diferentes medios de comunicación son: la violencia física, que se manifiesta en los delitos relativos a la vida (homicidios), delitos relativos a la integridad personal (lesiones), delitos relativos a la libertad sexual, (violación, estupro. . .), delitos relativos al patrimonio (extorsión, robo, hurto…). Todas esas conductas tipificadas como ilícitos penales por el legislador. Pero hay una violencia que me atrevo aseverar que pasa inadvertida por algunas personas, a excepción de: los eruditos y neófitos del derecho, como lo es el fenómeno de: LA VIOLENCIA PATRIMONIAL O ECONÓMICA, pero no desde la perspectiva cuando nuestro peculio, se ve afectado o disminuido a consecuencia de ser víctimas de: Extorsión, robo, hurto…, en términos generales delitos relativos al patrimonio.

La violencia a la que aludo es la prescrita por el legislador, en la Ley Contra la Violencia Intrafamiliar, que no precisamente es: aquella que es ejecutada por un hampa. Sino aquella que surge de las desavenencias familiares, ya sea por parentesco por consanguinidad o afinidad.

El artículo 3 literal d), de la Ley en comento, prescribe textualmente de la siguiente manera:

“Violencia patrimonial: Acción u omisión de quien afecte o impida la atención adecuada de las necesidades de la familia o alguna de las personas a que se refiere la presente Ley; daña, pierde, sustrae, destruye, retiene, distrae o se apropia de objetos, instrumentos o bienes.”



Como pueden observar la violencia patrimonial, es: la que se genera por relaciones interpersonales en el núcleo familiar. En virtud de lo antedicho se vuelve menester que debemos de entender por violencia intrafamiliar, de conformidad al artículo 3 inciso uno de LCVI, expresa: “Constituye violencia intrafamiliar, cualquier acción u omisión, directa o indirecta que cause daño, sufrimiento físico, sexual, psicológico o muerte a las personas integrantes de la familia.”

Como es sabido, la normativa se erige para regular determinada conducta; y por ende algunos hechos punibles de gran connotación jurídica, acaecido recientemente podría ser que el sujeto activo de un ilícito penal, haya sido víctima de violencia intrafamiliar y hoy en día sean los victimario.

En la medida que todos los ciudadanos colaboremos, fomentándoles la unidad familiar, valores éticos, y espirituales a nuestros hijos; podremos colaborar activamente para atenuar la violencia, a mediano o largo plazo de lo contrario nosotros seremos: Orfebres, de la violencia generada por nuestra prole.

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